Una región dentro de otra…los espacios de estudio del primer Boletín del Instituto Nacional de Geografía y Estadística.
Tres son los estudios que se presentan en el primer número del Boletín, el primero cuya autoría corresponde a José Justo Gómez de la Cortina denominado “Población” propone nuevos cálculos de la población de la República mexicana[1]y, por ende, es necesario mencionarlo, pero no abona a delinear la región específica plasmada en los estudios de esta primera publicación científica.
El segundo artículo muestra las tablas con las medidas barométricas de los departamentos de México, Puebla, Veracruz y Oaxaca. Las médidas barómetricas pueden entenderse, en una explicación simplista, cómo representaciones en lenguaje númerico del peso que ejerce la atmósfera sobre la tierra. Aún cuando este tipo de mediciones pueden tener impactos diversos en la sociedad, existen dos cuestiones que me interesa resaltar de su utilidad en el contexto estudiado. Por un lado, autores como Patrick Antony,[2]arguyen que el dominio y control del medio físico también implica la cuestión de la verticalidad, así la altura constituye una variable geográfica importante para el conocimiento y caracterización del territorio que sin duda puede relacionarse con un proyecto político de nación configurado desde la región central del país. La verticalidad de un territorio se vinculaba en esta época con el tipo de plantas que podían desarrollarse a distintas alturas y por ello, su conocimiento se convertía en un asunto utilitario para lograr obtener la mayor productividad de la tierra. Por otro lado, las medidas barómetricas eran sustantivas en la proyección de nuevos caminos y también para el funcionamiento de las máquinas de vapor, pues si no se conocía la presión atmósferica en cada zona, las máquinas que utilizaban esta tecnología podian averiarse.[3]
Por otro lado, encuentro relevante la cuestión de los instrumentos que estos hombres usaban para tomar tales medidas, cómo lo hacían y quiénes se involucraban en su registro. Esto último creo que serviría para pensar que la “construcción” de una región no sólo se da a través de la caracterización de un determinado territorio, sino también a través de las prácticas situadas de medición de estos observadores desplazándose con sus instrumentos.
Finalmente, el tercer artículo se denomina “Resultado del reconocimiento hecho en el istmo de Tehuantepec de orden del supremo gobierno” escrito por Juan Orbegozo. Este artículo se guio por la geografía aplicada “en la que se hace un análisis de costo-beneficio y está implícito el problema de la planeación abordado por la economía política.”[4]La finalidad del artículo se devela en sus primeras páginas cuando refiere el encargo que desde el gobierno central le han hecho con la finalidad de develar la viabilidad de trazar un canal interoceánico a lo largo del Itsmo de Tehuantepec, a través de los departamentos de Veracruz y Oaxaca. Aunque Orbegozo no se decanta en forma contundente por la realización de la obra, lo que si hace es ofrecer información y datos a favor y en contra del emprendimiento de una empresa de tal magnitud, poniendo cómo elemento indispensable a considerar lo costoso de la misma, cuyos beneficios no alcanzarían a nivelar el gasto de inversión.
La zona no es salubre por lo que los posibles habitantes estarían expuestos a todo tipo de epidemias; el río Coatzacoalcos sólo es navegable en una pequeña porción, para la otra parte de la ruta recomienda un camino de ruedas, más adelante menciona un camino que podría construirse de hierro, según empieza a usarse en Europa, lo cual hace pensar que se estaba refiriendo a una vía férrea.[5]
Es evidente que las medidas barométricas tomadas en los departamentos de México, Puebla, Veracruz y Oaxaca tenían la función de brindar datos y la mayor cantidad de información sobre el espacio geográfico donde se proyectaba el canal que conectaría los océanos Atlántico y Pacífico. Sin bien durante el siglo XVII y XVIII se pueden encontrar los orígenes del pensamiento probabilístico, éste desembocaría a la postre en la creación de estadísticas y medidas de control sobre las sociedades decimonónicas, la lectura atenta de la reflexión histórica que ha realizado Leticia Mayer Celis sobre el tema,[6] permite entender cómo los hombres probos cuya formación los dotaba de elementos necesarios para tomar, antes panoramas de incertidumbre, las decisiones adecuadas, de allí que la palabra probabilidad este vinculada con estos personajes que emitían una opinión “probable”, es decir, eran juicios emitidos por una autoridad “proba”. Esta relación persistió en el tiempo y cuando la probabilidad vio nacer a la estadística el sentido utilitario de éstas últimas fue puntual, de su contenido y reflexión se sabríacómo proceder ante situaciones de incertidumbre. El reconocimiento y exploración geográfica y estadística recolectado y presentado en el primer número del Boletínno rompe la dinámica aludida y permite observar la relación de dichos hombres de ciencia cuya formación permitía ofrecer al Estado caminos probables que éste último podía tomar ante la incertidumbre de tomar una decisión, de iniciar o parar un proyecto, en fin, de conectar dos océanos.


[1]La información que muestra en el artículo es de suma importancia primero porque propone una forma novedosa para calcular la población del país, pero, sobre todo, porque utiliza reflexiones emanadas del determinismo geográfico en boga durante la época para explicar cuestiones cómo la criminalidad en la sociedad mexicana. Un análisis de todos los elementos aquí presentes sin duda requeriría de un análisis particular.
[2]Patrick Anthony, “Mining as the Working World of Alexander von Humboldt’s Plant Geography and Vertical Cartography” en Isis, vol. 109, núm, 1, 2018.
[3]Leticia Mayer Celis, La tan buscada modernidad…op. cit.p. 39.
[4]Ibidem., p. 37.
[5]Leticia Mayer Celis, La tan buscada modernidad científica…op. cit. p. 37.
[6]Leticia Mayer Celis, Rutas de incertidumbre. Ideas alternativas sobre la génesis de la probabilidad, siglos XVI y XVII, México, Fondo de Cultura Económica, 2015.



